Camino al estadio buses y taxis avanzaban lentamente, mientras que motos y carros particulares se agolpaban a un costado de la carretera. Hinchas ávidos del deporte de las pasiones llegaba para ver jugar al equipo local.
El rival de turno un onceno Caribe, el Real Cartagena, que llegó escoltado por su fiel barra, la cual tiñó de amarillo y verde parte de las graderías. Esta, por instantes parecía apabullar a los aficionados sinuanos, que luego demostraron su fuerza al ahogar con sus arengas los cánticos de los hinchas visitantes.
La pinta futbolera del hincha cordobés, no fue la tradicional, pues la camiseta oficial del equipo pocos la consiguieron, por lo que casacas de la selección Colombia, del Junior de Barranquilla y Milan de Italia se convirtieron en la mejor forma de expresarle al Club Jaguares que su afición desborda una pasión que ruge.
Cerca de 8 mil almas disfrutaron del sabor de la victoria, pues el equipo de Jaguares arrancó en sus hinchas el grito de gol en dos ocasiones y les dio un triunfo que no solo permitió empezar con pie derecho el torneo, sino también quedarse con los puntos del clásico costeño.




